Familia y comunidad como entorno más próximo al anciano

En el bagaje cultural de un/a estudiante de Enfermería me gustaría que se pudiera reservar un rinconcito para la lectura de un libro: “La sonrisa etrusca” de José Luis Sampedro. Utilizaré algunas circunstancias que se plantean en el libro para destacar situaciones que son importantes para los ancianos. Mi intención es hacer reflexionar sobre ello a quien haya leído el libro y motivar a su lectura a quien no haya tenido el placer de hacerlo. El mensaje a destacar sería: “hay que mantenerse como agente activo dentro de lo que permitan las circunstancias”.

El protagonista es un anciano que vive solo e independiente en su pueblo. Es necesario el abandono forzoso del domicilio habitual debido a una enfermedad, que requiere pruebas diagnósticas complejas y que implica un compromiso vital. El anciano teme perder el respeto de la gente de su pueblo, donde existe una confrontación desde hace décadas entre clanes familiares, y por otro lado debe adaptarse al nuevo entorno: el núcleo familiar de su hijo en otra ciudad. Un nieto supone una motivación para seguir manteniéndose activo incorporando habilidades como abrochar botones pequeños para vestir al nieto, aunque lo consideraba como una “tarea propia mujeres y no de hombres”. También supone cambios en el estilo de vida tan radicales como dejar de fumar, cosa que realiza por voluntad propia a pesar de que el médico fracasó cuando le recomendó que lo hiciera, quiere vivir para educar a su nieto: “enseñarle a ser un hombre”. También reconsidera otros hábitos (alimenticios-bebida) cuando recibe noticias del pueblo, su enemigo está muy enfermo y esto supone una motivación aún mayor, ya que quiere vivir más días que él y ver cómo le entierran, una nueva forma de venganza entre familias.

De forma consciente lleva a cabo la creación de una nueva red social en el entorno próximo. En el propio domicilio con el núcleo familiar y las asistentas y también en el barrio, con los comerciantes, vecinos y trabajadores municipales. Estas relaciones van creciendo en número y fortaleza de los nexos de unión, llegando a la participación en actividades que implican una remuneración económica y el establecimiento de una relación de pareja. Ambas cosas las mantiene ocultas a la familia como símbolo de poder, de control de la información y señal de libertad y autonomía propia.

Este libro señala la influencia de lo social en la calidad de vida y la importancia que se le concede a la enfermedad. Ésta es un hecho más en la vida del anciano, no es el centro único de atención de la misma. De hecho, la percepción de su salud es favorable.

No todos los problemas de salud en los ancianos conllevan un empeoramiento definitivo de las escalas de valoración, cronicidad, situación de dependencia permanente, etc. La prevalencia de estas situaciones no debe hacernos perder de vista que cada persona es un caso original y por tanto, se le debe dar un enfoque personalizado a la resolución de su situación de salud, como en cualquier otra etapa de la vida.

La sociedad reconoce la necesidad de protección a un grupo vulnerable como el de los recién nacidos y ha articulado mecanismos como la baja por maternidad/paternidad que a nivel laboral contemplan esta posibilidad. Pero no existe una figura similar que facilite el ejercicio de la agencia de cuidado dependiente en periodos de tiempo de similar duración para procesos concretos que ocurren en las personas mayores derivados de las desviaciones de salud que no implican una hospitalización forzosa, como por ejemplo cirugías menores como las intervenciones de cataratas, que pueden dificultar las actividades de la vida diaria, o bien otras de mayor calibre como la implantación de prótesis de rodilla o cadera. Potenciar esta red informal de cuidadores haría posible que las personas mayores volvieran a su entorno precozmente, siempre que existieran recursos adecuados de apoyo.

Bueno, veamos si he cumplido mi objetivo…

Si ya leíste el libro ¿reflexionaste sobre estos temas? ¿No? Vuelve a leerlo, te gustará descubrirlo ahora.

Si no leíste el libro ¿te apetece leerlo? ¿No? Pero si no tiene muchas páginas… pesa poco… venga, inténtalo… no te arrepentirás.

Noelia Bravo.

2 respuestas a Familia y comunidad como entorno más próximo al anciano

  1. jvillalba dice:

    Estimada Noelia_

    Mencionas en el post una propuesta que bien podría ser tenida en cuenta por las empresas para incorporarlas a su proposición de valor (Employee Value Proposition –EVP-), pues aunque no lo parezca y aunque todos necesitemos estar empleados, unas empresas no tienen dificultades en atraer candidatos (y talento), mientras que otras sí y, entre las ventajas sociales de las que los trabajadores se pueden beneficiar no suele encontrarse, precisamente, ésta que sugieres: la de tener la posibilidad de poder disponer de tiempo para cuidar a los mayores de la familia que lo necesiten, salvo que opten por reducir su jornada, admitan mermar sus ingresos o terminen decidiendo dejar el trabajo.

    Por otra parte, pocas empresas adoptan realmente una perspectiva de gestión RSE (Responsabilidad Social Empresarial). En éste ámbito cabe también tenerse en cuenta tu propuesta, pues en un marco de sostenibilidad, las empresas que adopten el paradigma RSE han de buscar el equilibrio entre los factores económicos, los sociales y los medioambientales. Así, en una sociedad envejecida, con un problema social imperativo como es la deficitaria atención a los mayores y la existencia de un problema familiar que a todos nos atañe, antes o después, deberíamos al menos ser capaces de incluirlo en la agenda de asuntos a considerar.

    Te felicito, creo que has puesto de manifiesto un verdadero problema social que requiere ser tomado más en serio, tanto por parte del Gobierno como por parte de la sociedad civil.

    © jvillalba [wm_ategg]

  2. Hola Noelia_
    El título de tu ´post` me ha recordado un artículo que leí del gerontólogo Ricardo Moragas, que hablaba , entre otros temas, de la importancia de la red social para envejecer bien, así como de la necesidad de promover las relaciones intergeneracionales y evitar una sociedad aislada en sus franjas de edad. Sin embargo, a medida que nos hacemos mayores parece que la soledad nos va a ir acompañando y que la residencia será nuestro destino.
    Para muchas familias, la residencia es la solución, pero para el mayor lo mejor es quedarse en su casa, en su entorno más próximo, y contar con servicios de ayuda a domicilio. Como señala R. Moragas en algunos países centroeuropeos, como Holanda, ha bajado la oferta residencial y en Dinamarca se ha prohibido la construcción de nuevas residencias, para buscar otras alternativas.
    En España, aunque todavía hay un elevado nivel de implicación de las familias en el cuidado de sus mayores, cada vez es más frecuente escuchar a éstos que quieren seguir viviendo solos. Pero a medida que van teniendo problemas que les generan dependencia, se hace patente el desequilibrio existente entre la demanda de servicios sociales y las prestaciones actuales. Parece, por tanto necesario que las inversiones se orienten en reforzar servicios de apoyo que permitan al mayor permanecer en su entorno.
    Ricardo Moragas es director del Máster en Gerontología Social y del Grupo de Investigación del Envejecimiento de la Universidad de Barcelona.

    Marisa Martínez

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