El trabajo en el Hospital de Día. Un lugar a destacar.

Quiero destacar los días en los que he estado en el Hospital de Día en Cantoblanco, ya que se trata de una forma de trabajar muy distinta al resto de prácticas en las que he estado.

Primero, deseo destacar la verdadera interdisciplinariedad que se da en el mismo. Es una unidad de atención ambulatoria que atiende a pacientes ancianos frágiles para realizar valoración diagnóstica especializada, rehabilitación integral (fisioterapia, terapia ocupacional, psicoestimulación…), curas de enfermería, educación sanitaria, atención psicológica y de trabajo social. Mucho se habla de lo importante que es el trabajo en equipo, pero en ningún otro sitio como aquí lo he visto de forma tan real. Todos los profesionales se apoyan los unos en los otros. Si la enfermera, pongamos por caso, desea aumentar la autonomía de un paciente diabético que ha sufrido un ictus, de manera que pueda seguir inyectándose él mismo la insulina, deberá estar en estrecho contacto con la terapeuta ocupacional para que logre la destreza manual necesaria. Son verdaderos objetivos de equipo. Hay una comunicación fluida y directa, en el que el respeto y el apoyo mutuo son básicos.

Por otra parte, me ha resultado muy interesante la sesión diaria de orientación a la realidad de la enfermera, como parte de la estimulación psico-cognitiva, que trata de mejorar la calidad de vida de personas ancianas con estados de confusión. Mediante la presentación de información relacionada con la orientación (tiempo, espacio y persona), comentando noticias del día o reflexionando sobre refranes, se proporciona a la persona una mayor comprensión de aquello que le rodea  y posiblemente produce un aumento en la sensación de control y en la autoestima.

El hecho de que se trate de un paciente no ingresado hace que la comunicación con la familia sea fundamental. Debemos saber lo que le acontece durante el tiempo que no está en el centro. Los problemas familiares van a repercutir en nuestras acciones enfermeras de manera más intensa que si estuviera ingresado, por lo que debemos trabajar en ellos. Si un paciente no es incentivado en su casa para su autocuidado (ya sea por sobreprotección, por falta de paciencia, por desinformación) todo el trabajo que se realiza durante la mañana en el hospital carece de sentido.  De nuevo, como en el resto de lugares de mis prácticas en geriatría, el componente social tiene un papel destacado: cuál es su red social de apoyo, derivaciones a centros de día, etc. Todo ello se valora y se concretan las acciones pertinentes.

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