Mi experiencia en el Pabellón de San José

Mi experiencia en el Hospital de Cantoblanco ha sido muy beneficiosa, en varios aspectos, el primero para darme cuenta de la fragilidad de las personas mayores hospitalizadas, no solo física sino también psicológica; en segundo lugar, me ha servido para saber que nos preocupamos fundamentalmente del área física del paciente (si tiene secreciones o no, si ha hecho una deposición o no, si tolera un puré o no… etc) pero ¿dónde dejamos el área psicológica? Por ejemplo, cuando nos dicen me quiero morir, no soporto esto, no quiero vivir más etc, es entonces cuando pienso de que sirve ser experto en curas de UPP o en saber toda la farmacología del anciano si no puedo estar junto al paciente en sus peores momentos, por que al fin y al cabo la enfermería se basa en el cuidado, que es sinónimo de prestar atención a alguien, en este caso al paciente.

Esto no significa que las enfermeras de dicho hospital no tengan estas cualidades, pero si puedo decir que durante este rotatorio me han surgido varias dudas sobre el cuidado, que hoy en día intento resolverlas.

Por último, decir que mi estancia en el Htal de Día de Cantoblanco fue muy fructífera, aprendí a socializar aún más con los ancianos y también a observar como van recuperando aquellas funciones que perdieron, gracias a la enfermera y a la terapeuta ocupacional que hacen un gran trabajo (desde mi punto de vista).

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